Reseña: El hechicero de la corona, de Zen Cho
Sinopsis: En el Londres de la Regencia, políticos y taumaturgos tratan de ocultar un secreto a voces: la magia inglesa está desapareciendo. El recién nombrado hechicero real, Zacharias Wythe, intentará recuperarla por todos los medios a pesar del desprecio de sus colegas por su condición de esclavo liberado.
Tan solo Prunella intentará ayudarlo. Aunque, sinceramente, el destino de Inglaterra trae a Prunella sin cuidado. Sus objetivos son más cercanos y acuciantes: asegurarse una posición sin fortuna ni familia, y con un exceso de magia inaceptable en una mujer. Juntos deberán evitar un conflicto internacional inminente, el fin de la magia en Inglaterra y que sus propios secretos salgan a la luz.

Zacharias Wythe ocupa un puesto tan prestigioso como incómodo: es el hechicero real de Inglaterra. El problema es que la magia del país parece estar debilitándose y buena parte de la aristocracia mágica necesita encontrar un culpable rápidamente. Y claro, para muchos resulta más fácil señalar a Zacharias, un antiguo esclavo, que enfrentarse a los problemas estructurales de su propia sociedad. Además, la sombra de la muerte de su predecesor, sir Stephen, continúa persiguiéndolo y alimentando rumores constantes sobre su legitimidad.
En medio de este ambiente político lleno de puñalitos elegantemente envueltos en té inglés, Zacharias decide alejarse temporalmente de Londres y acepta acudir a una escuela femenina de magia en una visita de cortesía. Allí conoce a Prunella Gentleman, una joven absolutamente incapaz de aceptar el papel sumiso que la sociedad espera de ella.
Porque las mujeres en esta Inglaterra mágica pueden hacer pequeños hechizos domésticos y poco más. La magia “importante”, la prestigiosa, la que otorga influencia política y reconocimiento, pertenece a los hombres. Qué sorpresa, eh? Prunella, sin embargo, no tiene ninguna intención de resignarse a confeccionar encantamientos para mantener caliente el té. Posee un poder extraordinario y un origen misterioso que ni ella misma comprende del todo. Cuando descubre unas piedras mágicas de enorme poder, la situación empieza a complicarse bastante.
Prunella ve en Zacharias la oportunidad perfecta para escapar del internado y entrar en la sociedad londinense. Su objetivo inicial es bastante acorde a la época: encontrar un buen matrimonio que le permita asegurarse un futuro estable. Al fin y al cabo, hablamos de una novela ambientada durante la Regencia y las opciones para las mujeres no abundan precisamente. Zacharias, aunque a regañadientes, acepta llevarla consigo, consciente de que la joven posee un talento mágico fuera de lo común. Y poco a poco la novela empieza a plantear la gran pregunta que atraviesa toda la historia: ¿qué ocurriría si las mujeres pudieran acceder libremente al poder mágico?
Una de las cosas más interesantes de la novela es precisamente cómo utiliza la fantasía para hablar de desigualdades muy reales. Bajo toda esa estética de salones elegantes, magia refinada y modales británicos, Zen Cho construye una crítica afilada al machismo y al racismo. La sociedad que presenta está llena de maravillas mágicas, pero sigue funcionando bajo estructuras profundamente injustas. Las mujeres continúan relegadas al ámbito doméstico y las personas racializadas siguen teniendo que demostrar constantemente que merecen ocupar espacios de poder.
Y lo mejor es que todo esto no se siente pesado ni sermoneador. La novela tiene muchísimo humor y sabe perfectamente cuándo reírse de sus propios personajes y de las convenciones del género. Hay un tono ligero y juguetón durante prácticamente toda la historia, incluso en los momentos más tensos. Ese equilibrio entre crítica social y comedia funciona increíblemente bien y hace que el libro resulte muy entretenido.
Además, los personajes son probablemente lo más fuerte de toda la obra. El dúo formado por Zacharias y Prunella es fantástico. Él es más contenido, educado y agotado de tener que sobrevivir constantemente dentro de estructuras hostiles; ella es puro caos encantador, ambición y energía. Sus interacciones tienen una química divertidísima y muchas veces resultan desesperantes en el mejor sentido posible, porque ambos chocan continuamente tanto por personalidad como por visión del mundo.
También me gustó mucho cómo los secundarios ayudan a reforzar el tono de la novela. Nadie da la sensación de estar ahí simplemente ocupando espacio. Incluso los personajes más caricaturescos contribuyen a construir esa atmósfera de drama social mágico ligeramente mamarracho que tiene la historia.
A nivel de ritmo, el inicio me pareció estupendo. La novela entra muy bien gracias a la mezcla entre intriga política, humor y descubrimiento del mundo mágico. Sí que creo que en la parte central hay un pequeño valle narrativo donde la historia pierde algo de fuerza, pero, los personajes sostienen perfectamente el interés y el tramo final vuelve a despegar con mucha energía hasta cerrar de manera satisfactoria.
En definitiva, me ha parecido una novela divertidísima e inteligente, capaz de combinar fantasía histórica, crítica social y humor sin que ninguna de las partes eclipse a las demás. Tiene personajes memorables, diálogos con muchísimo encanto y ese puntito de caos elegante que convierte la lectura en una experiencia especialmente disfrutable. Un libro que demuestra que se puede hablar de temas muy serios mientras una hechicera le prendre fuego al protocolo social de toda Inglaterra.