Océanos de seda y brocados. Moda vampírica.

Océanos de seda y brocados. Moda vampírica.
Imagen de las Novias de Drácula en la película de Coppola

En plena spooky season y a pocos días de Samhain / Halloween vengo a hablar de los ropajes que lucen los vampiros en las frías noches de lugares recónditos del este de Europa… Porque casi siempre es así, ¿no? ¿Hay historias de vampiros germánicos veraneando en Magaluf? ¿Comunidades cottagecore que deciden pasar su larguísima existencia cultivando el huerto y haciendo coronas de flores? ¿Y qué pasaría con un grupo de vampiros de Erasmus en Italia, donde hay crucifijos y espejos por todos lados y el ajo es ampliamente utilizado en su gastronomía? Ahí os van unas cuantas ideas para vuestras próximas historias. O para vuestro próximo disfraz. Porque, como veremos a continuación, lo del traje negro con capa ha quedado un poco desfasado. Nada en contra de la capa, eh, tiene sentido: ayuda a fundirse con la oscuridad, da una sensación de protección ante miradas indiscretas y, sobre todo, refleja el carácter semi-animalístico del vampiro clásico; la capa imita las alas de un murciélago y, antes de que Batman se apropiara del símbolo, este animal se asociaba casi siempre con los vampiros.

Count van Count, de The Muppets

Además, este elemento de vestuario era muy útil en las primeras representaciones teatrales y películas ya que, en ausencia de efectos especiales, ayudaba con la «desaparición» del actor (normalmente a través de una trampilla) para dar paso a la transformación en murciélago. En definitiva: la capa tenía y sigue teniendo sentido.

Pero la eternidad es mucho tiempo y sería una lástima vestir siempre de la misma manera. Sobre todo si se tienen recursos. ¿Os habéis fijado que la mayor parte de los vampiros van sobrados de fondos? Mantener un castillo durante siglos no parece barato y, aunque no gasten en alimentación, la cantidad de fiestas que organizan y los viajes que se pegan algunos cuestan su buen dinero. ¿Han invertido en valores fijos? ¿Se trata de herencias? ¿O es que solo los ricos pueden ser vampirizados? Al fin y al cabo, eso de «se hizo a sí mismo, empezó en un garaje» es demasiado inverosímil incluso en el género fantástico.

Veamos algunos ejemplos. Ya adelanto que no voy a incluir Crepúsculo ni historias similares porque esos vampiros se visten para hacerse pasar por seres humanos y destacar lo menos posible. Aquí vamos con la fantasía a nivel estilístico también. Al fin y al cabo, lo que nos interesa es ese aire de «no son como nosotros» que se percibe antes incluso de que muestren los colmillos, pero no tan descarado como los ojos rojos o las uñas larguísimas (herencia del cine del Expresionismo Alemán y muy útil para los planos de sombras, véase Nosferatu).

Empezamos por un clásico… Que adapta otro clásico. El reclásico. Drácula, de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1992). El director dedicó mucho presupuesto al vestuario en detrimento de los sets, alegando que era una parte importantísima de la ambientación. Su diseñadora, Eiko Ishioka definió perfectamente todo lo que encapsula un vampiro que lleva tanto tiempo en el mundo que ha vivido varias vidas: «mi imagen de Drácula debería tener un millón de caras». Un millón de caras no tuvo, pero si la complejidad equivalente. Al fin y al cabo, la película muestra en dos épocas: Medieval y Victoriana, con lo que la vestimenta y tendencias de cada periodo tuvieron gran peso a la hora de moldear los estilismos. La combinación de influencias de este y oeste contribuyen a crear una opulencia universal: este señor tiene pasta para parar un tren y no le preocupa que se note, ni en una era ni en la otra. Por ejemplo, observemos esta túnica inspirada en El Beso, de Gustav Klimt y el arte bizantino. La pieza fue creada cosiendo a mano los retales de tela. Una obra de artesanía única que refleja esa multiplicidad de vidas que he mencionado antes.

La armadura roja de influencia samurai que imita músculos y tendones es una de las piezas más viscerales y, opinión personal, ha tenido influencia en sucesivos vestuarios de producciones del género, por ejemplo, Frankenstein (Guillermo del Toro, 2025), cuya línea estilística basada en la anatomía ya comenté aquí.

El estilo victoriano casi se asemeja al steampunk, dándole ese aire de fantasía y, a la vez, cimentando la imagen del vampiro decimonónico en el imaginario colectivo. Este Drácula es todo un dandy, con sus trajes en blanco, negro y escala de grises.

Una de las prendas vampíricas más famosas es el vestido de novia de Lucy Westenra. Es el exceso hecho traje, la decadencia en estado puro y solamente necesita falta un color para lograrlo. El blanco inmaculado representa el renacimiento y la nueva vida que le daría la boda. El maquillaje blanco y el contraste con los labios están destinados a subrayar todavía más la estética vampírica (palidez y sangre), dándole un énfasis que incomoda a quién observa; misión cumplida.

Mención especial a las Novias, cuya inspiración es incluso más antigua, pues la simbología de serpientes no es una casualidad: son una forma vampírica de las gorgonas griegas, pero como si las hubiese diseñado Alphonse Mucha.

Ahora hay una nueva adaptación de Entrevista con el Vampiro (Anne Rice) en forma de serie, pero empecemos con la película de 1994. Esta historia abarca varias épocas y estilos y refleja bien como parece que los vampiros siempre tienen lo mejor de lo mejor, ya sea rococó, barroco, victoriano o eduardiano. La diseñadora de vestuario Sandy Powell tuvo claro que ese acceso al lujo tenía que reflejarse en las prendas y complementos: tonos «joya» en los vestidos, bordados, volantes, cuellos anudados estilo «Ascot»…

Tener a Tom Cruise y a Brad Pitt (menudo pelazo le pusieron) que eran como los dos guapos oficiales de la época ayudó, claro. Para ellos, Powell se salió del clásico «negro – blanco – rojo» y optó por azul oscuro, púrpura (atemporalmente color de acaudalados) y tonos terrosos.

En el caso de Claudia (la niña interpretada por Kirsten Dunst), el objetivo fue un look de muñequita de porcelana, pese a que en realidad el personaje tenga algo así como setenta años. Quedarte en pausa en la edad a la que te convierten es, sin duda, una cosa. Y hablando de porcelana… Esas pieles tan blancas son un trabajo de maquillaje impecable, ya que el equipo se pasaba hasta tres horas al día no solo matizando esa palidez, sino también pintando a mano las siluetas azules de las venas para dar una sensación de piel traslúcida. Sin purpurina, por supuesto.

¿Y qué pasa con la serie actual? Uno de los cambios es que Claudia tiene apariencia de adolescente: catorce años eternamente. Durísimo eso, eh. ¿Os imagináis? El caso es que, gracias a esto, su estética tiene posibilidades más allá de «muñequita»; un viaje a París (aunque sea en la posguerra) es la ocasión perfecta para una reinvención estilística que refleja que, pese a que su cuerpo no cambia, su mente sí.

Antes de pasar al siguiente ejemplo, mención honorífica a Sinners (Ryan Coogler, 2025) y a su merecidísimo Oscar en Diseño de Vestuario a Ruth Carter. El tropo del vampiro de Nueva Orleans es definitivamente parte del canon. Ya no hay marcha en Transilvania. Realmente es un escenario perfecto: música, historia de conflictos raciales y una tradición de magia y vudú muy intrincada. En medio de todo eso, estos vampiros llevan un estilo de dandy sureño, sí, pero también tela vaquera, lana y calicó, indicadores de su complejidad, con una parte humana que permanece en los detalles.

Mi película de vampiros favorita es Only Lovers Left Alive (Jim Jarmusch, 2013). Tom Hiddleston y Tilda Swinton han nacido para interpretar a Adam e Eve; interesante elección de nombres. Bina Daigeler, diseñadora de vestuario para esta película, incluyó algo con lo que no se suele contar en este tipo de historias y debería: batas y pijamas.

Por supuesto, la mezcla de épocas y lugares, marca de sus largas vidas, se canaliza a través de prendas bordadas y texturas exquisitas, sobre todo las de Eve, aunque puede que luzcan más por los colores que utiliza: amarillos, dorados, naranjas y blancos en oposición a los tonos marrones y negros que representan la oscuridad de Adam (no es malo, solo está frustrado: la vida eterna se hace larga).

Poner el foco en ropa «de estar por casa» aporta un punto muy interesante, ya que los vampiros suelen pasar bastante tiempo a cubierto y es donde se muestran como son realmente, sin necesidad de mezclarse con los humanos sin destacar. No obstante, para salir a tomar algo (pun not intended, hay un giro curioso respecto a eso en esta película) no les faltan las gafas de sol, aunque el destino sea un bar con poca luz.

 Y ahora algo un poco más mamarracho: What We Do In The Shadows. Esta serie (también hay película, pero voy a referirme a la serie) ganó un Emmy a mejor vestuario. Laura Montgomery, responsable de este departamento durante la tercera, cuarta y quinta temporadas, tuvo en cuenta tanto la procedencia geográfica de cada vampiro como la época en la que fueron transformados, pero también sus idiosincrasias personales. Por ejemplo, Nadja, vampira de Europa del Este, tiene una estética más victoriana pese a haber dejado atrás su mortalidad en el siglo XVII. La intención de Montgomery era reflejar el transcurso de sus vidas, con piezas que fueron escogiendo a lo largo de las décadas y que permanecieron con ellos.

Como veis, cuando los personajes viven existencias tan largas, experimentar con la moda es una manera de narrar de manera completamente visual, sin necesidad de subrayar todos los detalles. Será interesante ver cómo avanza este tema junto a la historia real. En algún momento de la ficción futura veremos vampiros ochenteros con cardados, millennials a tope con leggins y jerseys de punto oversized y vampiresas haciéndose la rutina de doce pasos de cuidado facial sin espejo. Eso sí que va a ser un desafío.

 FUENTES

"We Spoke To Oscar-Winning Costume Designing, Sandy Powell About What Goes Into Dressing A Star", Marie Claire. 2016.

Fajardo, Tatiana. "Eiko Ishioka’s Costume Design for Bram Stoker’s Dracula: When The East Meets The West", Gothic Keats Press.

Gross, Rachel E. "Ruth E. Carter’s Costumes For ‘Sinners’ Have Made Pop Culture Better", Forbes. 2026.

Marcus, Laura E. "Interview with the Vampire Q&A — Costume Designer Carol Cutshall on Suiting & Silhouettes in Storyville", AMC Talk. 2022.

Miller, Jenni. "Q&A: Costume Designer Bina Daigeler on Only Lovers Left Alive Vampire Costumes, Dressing Tilda, & More", The Cut. 2014.

Costume Rapsody (website)

The Art of Costume (podcast)