Cómo utilizar el narrador social en tus historias
Hoy voy a hablar de una herramienta narrativa que suelo utilizar mucho y sobre la que he impartido un par de talleres (retiro de Droids&Druids y Terramur 2026). Ya iba siendo hora de que lo pusiera por escrito. Me consta que varias historias en proceso de edición y publicación han sido inspiradas por dichos talleres y eso me hace muy feliz. No digo esto para echarme flores (más de las que llevo en la ropa habitualmente), sino para agradecer a los asistentes que les haya gustado esta técnica y la hayan asimilado. Gracias a vosotros escribo este artículo.
Vamos al lío: ¿qué es el narrador social? Es un punto de vista ajeno al protagonista y que no tiene por qué generar otro personaje secundario ni ser recurrente a lo largo de la novela: la idea es que sea nuestros ojos en donde los necesitamos en un momento determinado que no justifique un punto de vista mantenido durante toda trama. Este tipo de narrador puede ser personal (periodista, usuario de redes, escritor, etc.) o colectivo (noticia de medio de comunicación sin firma). Nos sirve para aportar otra perspectiva, ampliar un poco el foco de la situación y para profundizar en el worldbuilding. ¡Sí! Es también es una herramienta de worbu que nos ayudará a lo largo de la historia. Veámoslo con calma y ejemplos.
Funciones del narrador social
* Contextualizar: aporta información extra sobre el universo narrativo en el que se enmarca la historia, perfilando el momento temporal, la sociedad y la cultura sin caer en el tan temido info-dumping. El narrador social es una oportunidad para no saturar al lector con explicaciones sobre las normas del mundo, los procedimientos y, en general, para no necesitar hacer ni capítulos introductorios sobreexplicando el entorno ni forzar conversaciones entre los protagonistas. ¿Os imagináis que en la vida real alguien encendiese la luz y se pusiese a explicar al resto de gente presente cómo funciona un interruptor? No vendría mucho a cuento a no ser que se tratase de una clase de ingeniería. Pues hay ejemplos de esto en fantasía y ciencia ficción a patadas.
* Ofrecer otro punto de vista: nos saca de la subjetividad y la cercanía de la trama para darnos una perspectiva diferente, contando cómo se reciben los sucesos de la trama fuera del entorno de los protagonistas Por ejemplo: cuando hay una invasión extraterrestre o un par de dioses deciden pegarse por el medio de una ciudad, ¿qué opinan los vecinos cuyas casas y coches se han visto afectados? ¿Abre informativos de televisión una casa encantada? ¿Hay podcasts de true crime sobre casos de secuestros feéricos?
* Completa (y complementa) la historia: Puede utilizarse como alivio cómico, como perspectiva para subrayar la subjetividad del protagonista, añadir información extra del mundo que no hay otra manera de incluir; sí, nos hemos currado el universo narrativo y queremos contar muchas cosas, pero hay maneras de hacerlo natural sin tirarle a la cara al lector una lista de curiosidades e idiosincrasias de los habitantes de nuestro mundo.
BONUS: Se pueden añadir en la reescritura para solucionar esos agujeros narrativos o incoherencias que nos dan sustitos al revisar el borrador. ¡Buenísima noticia para brújulas!
Posibles narradores sociales
* Medios de comunicación: noticias. reportajes, entrevistas… Eso nos ayuda a contextualizar tiempo y lugar. No solamente nos ofrece una perspectiva externa a los hechos, dejándonos ver qué es de dominio público y qué no, sino que ofrece información acerca de la sociedad y la cultura. Esto es especialmente importante en las ucronías, ya que nos muestra qué cosas han cambiado y qué sucesos permanecen inalterados sin necesidad de dar demasiada información de golpe en el punto de partida.
* Redes sociales (reales o inventadas): son una ventana a la opinión pública porque, además de las publicaciones, pueden incluir comentarios e interacciones, plasmando una parte de la conversación social en torno al suceso que mueve la trama. También ayudan a dinamizar estructuras y a dar un giro nuevo a, por ejemplo, un retelling. Tengo un relato en la revista Pulporama que se llama “El unboxing de Pandora” en la que la protagonista habla como una youtuber e imita el formato para presentar la caja (en realidad era una vasija).
* Reseñas: además de servir como termómetro social, reaccionando a algo mágico o técnico, también hacen las veces de marco de referencia, indicando qué es aceptable y qué no. Por ejemplo, si estamos en un mundo con magia, que el agua salga de color verde de los grifos ¿es normal? ¿La máquina del tiempo tiene que dar dolor de cabeza al pasajero o eso no entra dentro de lo esperable? Para esto también sirven los informes, que dan pistas sobre lo que se sale de lo normal en una misión o en una infraestructura con la que no estamos familiarizados.
* Memes: parece una tontería, pero aportan mucho más de lo que parece; además de ser un buen alivio cómico, nos dan mucha información sobre la cultura del mundo narrativo: tipos de humor, referencias, jerga…
* Artículos académicos: no dejéis que el formato os imponga, no estoy hablando de seis mil palabras con lenguaje rebuscado y frases de doce líneas. Basta con un fragmento, ¿Para qué? Pues, por ejemplo, para explicar algún tipo de tecnología o descubrimiento científico que no venga a cuento que surja en una conversación entre personajes (el ejemplo del interruptor que puse al principio). Además, apartados como el marco teórico, el estado de la cuestión o incluso la bibliografía, si queréis usarlos, os dan pie para inventaros un corpus científico (o humanista), libros y autores ficticios, experimentos pasados que salieron mal (o bien), etc.
* Recetas: una receta en un libro de género da para mucho más que inspirar al lector para su próxima cena. Sé que muchos cozy mystery relacionados con la comida las incluyen al final pero no me refiero a eso, sino a que las recetas sean parte de la trama. ¿Cuánta información nos puede dar una receta? Muchísima: ingredientes disponibles (¿se han extinguido algunas frutas? ¿Hay especies vegetales nuevas?), restricciones o decisiones alimentarias de un personaje, grupo o cultura (ej. veganismo), animales extintos o utilizados para el consumo, condiciones y técnicas para cocinar y comer… Y, por supuesto, más información cultural como festividades, rituales o costumbres. No todo el mundo celebra sus cumpleaños con una tarta ni come doce uvas (o cucharadas de lentejas) en Fin de Año. En muchos mundos narrativos ni siquiera existen los años.
Como veis, incluir piezas narrativas en formatos diferentes puede ser una manera de contar más acerca del mundo o los eventos de la trama sin sobrecargar al lector con información. Y es adictivo, eh. Una vez que empecéis a implementarlo veréis posibilidades constantemente, en todo tipo de historias. Espero que os ayude o que, si sois más lectores que escritores, os fijéis en ese tipo de textos y os haya gustado aprender sobre ellos.
Libros en los que encontraréis ejemplos de narrador social:
* Es Teresa o el tiempo (Talita Isla): se trata de una ucronía que transcurre años después del punto jonbar (el accidente de Palomares) en el que la historia real cambia, con lo que la inclusión de noticias ayuda a profundizar en el contexto social y político. Gracias a eso, vemos qué circunstancias han cambiado, cuáles no y que personas de la historia real están presentes y en qué grado.
* Crónica de dos noches sin verano (Inés Galiano): esta historia se cuenta desde cuatro puntos de vista muy diferenciados, y uno de ellos es un podcast en el que entrevistan a uno de los involucrados en el Vampicon, el festival de vampiros, hombres lobos e incluso humanos en el que se ambienta la novela.
* Fantasmagoría para principiantes (Ana Saiz): no quiero hacer mucho spoiler del contexto, pero en un punto cercano al final se muestra un reportaje de televisión acerca de un fenómeno extraño, lo cual no solo mueve la trama, sino que enseña cómo se percibe desde fuera una situación que, hasta entonces, solo estábamos viendo desde los ojos de la protagonista.
* Las hijas del agua dulce (Aitor Aráez): aquí encontraréis una receta que da mucha más información que los ingredientes y los pasos a a seguir.
* Y perdón por la autopromo pero en La maldita casa de los Ulloa utilizo reportajes, entrevistas, reseñas, memes, redes sociales y alguna cosilla más, ya que mi pregunta inicial fue: ¿qué pasaría si una casa encantada fuese viral?