DIARIO DE GOLI
Relato de Hannah C.
DIARIO DE GOLIAT GOLI
Martes, 8 de octubre:
Por fin ha ocurrido… ¡¡¡Me he enamorado!!! Se llama Adhara, estudia ingeniería espacial en la uni, aquí en el Valle, y hoy se ha unido a mi curso de escritura creativa. Pero no sabes lo mejor... ¡puede cambiar de tamaño a voluntad! Nos ha hecho una demostración haciéndose tan pequeña como un ratón y tan grande como… bueno, más grande incluso que yo. Durante el descanso he hablado un poco con ella y me ha comentado que su familia pertenece al gremio de la brujería. Es tan simpática, tan lista y tan guapa… lo malo es que me parece que a David también le gusta, porque la miraba boquiabierto. De camino a casa se lo he preguntado y me ha dicho que no, pero no sé… bueno, es mi amigo de toda la vida, así que debería confiar en él. Aixxx, ¡¡qué ganas tengo de que llegue el jueves para volver a verla!!
Miércoles, 9 de octubre:
Hoy ha pasado algo un poco raro. Me he acercado a la roca de Argos a recoger los sacos de pollo arcano y el pan de trol de cada miércoles y en la puerta he visto un cartel donde se anunciaba un partido benéfico de coralis entre las Burbujas Irisadas y las Termitas Gourmet. Como empezaba en media hora y no tenía nada que hacer, he bajado hasta el estanque para ver el encuentro y me he sentado en la última fila de la grada, que así no molesto. ¿Y a quién he visto entre el público? A David y Adhara, comiendo palitos de resina y riendo. Me he ido enseguida intentando buscar una explicación, pero no se me ocurría ninguna más allá de lo obvio. Así que a media tarde he visitado a David y le he dicho sin rodeos lo que había visto. Según él ha sido una casualidad: se proponía ir al estanque para perfeccionar la técnica de lanzamiento y rebote de piedras en el agua sin saber que hoy había partido, ambos se han encontrado entre la multitud y se han sentado juntos, pero nada más. No sé qué creer, la verdad... a lo mejor sí ha sido así y estoy preocupándome por nada. En fin... mañana sí o sí la invitaré a salir y a ver qué pasa. A David no tendría que importarle, ¿no?
Jueves, 10 de octubre:
Estoy muy, muy triste. Hoy la profesora nos ha pedido hacer un ejercicio por parejas y David ha ido como una bala a sentarse con Adhara. Me ha molestado mucho y no he sido capaz de concentrarme en todo el rato, así que encima me he ganado una bronca por no colaborar con mi compañero (el plasta de Merlín). Pero eso no es lo peor… he visto como ella le daba un trocito de papel y se me han encendido todas las alarmas. Me ha sido imposible hablar con Adhara, porque se ha marchado antes de terminar la clase, pero en cuanto ha sonado el timbre he alzado a David hasta la altura de mis ojos y le he preguntado, muy enfadado, qué era aquel papel. Ha reconocido que era su teléfono, que sí, que le gustaba mucho y que lo sentía, pero que a veces esas cosas ocurrían. Llevo toda la tarde llorando sin parar. Quizás la culpa es mía, siempre me ilusiono demasiado con cualquier cosa y luego me la pego. Estoy tan desanimado que creo que el martes no iré a clase... no soporto verlos juntos.
Martes, 15 de octubre:
Sé que llevo días sin escribir y que sólo son las 11.30h, pero necesito contarlo. Hoy no he ido a clase de escritura creativa, pero… ¡¡¡Adhara me ha escrito a través del campus virtual para saber si estaba bien!!! ¿¿Cómo tengo que interpretarlo?? Estoy tan nervioso que no sé ni que contestarle… quizás que me encontraba mal, o algo así. ¿Le pregunto, ya de paso, si le apetece dar un paseo? ¿O sonará muy desesperado? ¡¡Buffff!!, ¿¿Por qué es tan complicado?? Bueno, lo acabaré de meditar… total, ¡quizás solo lo ha hecho por cortesía y estoy otra vez montándome una película!
15:06 h:
¡¡¡AAAAHHHH ME HA DICHO QUE SÍ!!! ¡¡No me lo esperaba!! Yo le he contestado: “Hola, Adhara. Sí, estoy bien, al levantarme me dolía bastante la cabeza y he preferido quedarme en casa, pero ya me encuentro mejor. De aquí a un rato saldré a dar un paseo, ¿te apuntas?” (en plan, como quien no quiere la cosa). Y su respuesta ha sido: “¡CLARO GOLI! ¡ME ENCANTARÍA!” ¡¡Y con una cara sonriente al final de la frase!! ¡Me encanta eso de “Goli”! Uy, pero espera… ¿y si sólo ha aceptado por pena? ¿¿Y si le propone a David venir también?? ¡No quiero hacer el ridículo! Bueno… que sea lo que San Elyon quiera...
20:45 h:
¡El paseo con Adhara ha sido una montaña rusa de emociones! Ha comenzado estupendamente: hemos subido al Cuerno de Fuego, visitado las Cuevas de los Espejos y hasta nos hemos zampado un cubo entero de popitos con salsa fúngida (ha invitado ella). Pero de repente, mientras estábamos comiendo, me mira y me dice: “pues la verdad, no me parece que tengas ningún trastorno neurodivergente”. Casi me atraganto. Le he preguntado que a qué se refería y resulta que David le ha dicho que soy bipolar, que además me habían diagnosticado cierto grado de autismo y que era peligroso estar conmigo a solas, ya que por momentos podía ponerme muy violento. Peeeero, que como ella tiene un primo autista y ya está acostumbrada, había aceptado quedar conmigo para conocerme mejor. Yo me he enfadado muchísimo y le he medio gritado que eso se lo había inventado David para mantenerla alejada de mí. Total, que me he vuelto a casa y por un lado guay, porque al despedirnos me ha dicho que sentía haber creído la versión de David de ese mentiroso y manipulador, me ha dado un beso en la mejilla y ha añadido que “la siguiente te toca pagar a ti”, pero por otro lado... ¡¡no puedo creerme que ese cerdo me haya traicionado!!
Miércoles 16 de octubre:
Acabo de venir de casa de David, ha sido bastante violento. Al abrirme la puerta lo he sacado a la calle de un tirón y del impulso ha caído al suelo. No sé cuántos insultos le habré soltado, pero he acabado por recriminarle lo mal amigo que es y que no quería saber más de él. Lejos de achantarse, (y eso que le saco dos metros) se ha levantado y me ha tirado una piedra a la cabeza, pero como es tan esmirriado, apenas me ha rozado un brazo. Después ha empezado a gritar algo así como “¡Adhara me quiere a mí! ¡Acéptalo de una vez!”. En el fondo creo que estaba asustado, así que me he apartado un poco y le he retado a que la llamase para preguntarle si eso era cierto. Y lo ha hecho... no he podido oír las palabras de Adhara, pero la cara de David lo decía todo. Se ha puesto a llorar, cosa que me ha dado mucha pena y antes de poder decir yo nada más, se ha encerrado de nuevo en su casa. Me siento fatal y sé que, en el fondo, no quiero que dejemos de ser amigos. No sé si podremos arreglarlo.
Jueves, 17 de octubre:
Ayer por la tarde tuve una idea, pero no quise escribir nada hasta saber si saldría bien. ¡Por suerte puedo decir que sí! Hoy, después de clase, Adhara me ha cogido de la mano y me ha preguntado si quería acompañarla a hacer unas compras (¡yo estaba súper emocionado!). Le he contestado que por supuesto, pero que primero necesitaba hablar con David a solas. Me ha costado, porque se negaba a escucharme, pero al final ha cedido. Le he dicho que lamentaba mucho aquella situación, que me parecía inaceptable lo que me había hecho, pero que eran demasiados años de aventuras y momentos juntos como para echar a perder esa amistad. Y entonces, he abierto mi mochila y le dado un regalo. “Espero que esto sirva para demostrarte que lo que digo va en serio… y también para que mejores tu puntería”. Lo ha abierto con desconfianza, pero al ver el contenido ha sonreído y se ha emocionado. Él: “Gracias… siempre había querido tener una de estas”. Y yo, “Entonces, ¿estamos en paz? ¿Sin rencores?”. Ha asentido y nos hemos dado un abrazo. Después de eso, ha enfilado hacia la cantera de las Rocas Silenciosas a practicar con su nueva honda. ¡Estoy deseando ver cómo aprende a manejarla!
Hannah C. tiene 40 años, vive en L'Hospitalet de Llobregat y trabaja en el Consorcio de bibliotecas de Barcelona. ES una fan de los rompecabezas, los juegos de mesa, las novelas policiacas... ¡y todo lo relacionado con darle al coco! Además, le encantan los animales, disfrutar de la naturaleza, escribir microrrelatos y, de vez en cuando, participar en convocatorias tan originales como la de Droids & Druids.