La amistad contra el demonio: Sobre ‘El exorcismo de mi mejor amiga’ y el poder de las chicas que se salvan entre ellas
El terror siempre ha estado obsesionado con la posesión. Desde la publicación de ‘El exorcista’ de William Peter Blatty en 1971 y que ahora reedita la editorial Nocturna, la idea de un demonio invadiendo el cuerpo de una niña se convirtió en una de las imágenes más poderosas del género. Aquella historia, inspirada en un supuesto caso real de exorcismo ocurrido en los años cuarenta, consolidó una narrativa donde el mal es absoluto y la salvación depende de una lucha espiritual liderada por figuras religiosas.
Durante décadas, el modelo fue claro: cuando el demonio aparece, los adultos llegan a resolver el problema. Sacerdotes, médicos, investigadores… El cine y la literatura se vieron poseídos (nunca mejor dicho) por demonios y exorcistas.
Pero hay una pregunta que pocas historias de posesiones parecían hacerse: ¿qué ocurre con las chicas que están en el centro de esa historia?
Ahí es donde entra El exorcismo de mi mejor amiga de Grady Hendrix, una novela que toma todos los tropos del subgénero del exorcismo para transformarlos en una historia sobre amistad femenina. Porque, en el fondo, esta novela no trata de un demonio, trata sobre de dos amigas que se niegan a abandonarse.
Ambientada en los años ochenta, y con una divertida edición que recuerda a una cinta VHS, ‘El exorcismo de mi mejor amiga’ sigue la relación entre Abby y Gretchen, dos adolescentes inseparables cuya amistad se ha construido a lo largo de años de complicidad, inseguridades compartidas y veranos interminables.
Su relación es la típica amistad adolescente que parece eterna: noches de pijamas y helados, secretos, compartir música y esa sensación tan intensa de que la otra persona entiende el mundo exactamente igual que tú.
Todo cambia durante una noche aparentemente banal en la que una simple excursión al bosque de noche acaba mal y a partir de ese día, Gretchen ya no es la misma.

Lo que sigue encaja perfectamente en la tradición del terror de posesiones: cambios de personalidad, comportamientos inquietantes, una presencia que parece observar desde dentro del cuerpo. Hendrix juega con todos los códigos del género y los lectores los reconocemos y creemos saber hacia donde irá la historia.
Pero mientras el terror clásico se centra en el espectáculo del horror físico o religioso, Hendrix desplaza el foco hacia otro lugar: la relación entre las dos chicas.
Una de las grandes virtudes de la novela es cómo utiliza el lenguaje del terror para hablar de algo muy real: el miedo a perder a las personas que queremos cuando crecemos. La adolescencia está llena de pequeñas transformaciones que pueden parecer casi sobrenaturales. De repente alguien cambia. Aparecen nuevos intereses, nuevas amistades, nuevas versiones de uno mismo. La persona que conocías empieza a parecer otra.
En ese sentido, la posesión demoníaca funciona aquí como una metáfora poderosa, porque Gretchen no solo está poseída por algo oscuro; está atravesando una transformación que Abby no entiende y le da miedo quedarse atrás.
Hendrix convierte esa sensación tan universal en una historia de terror. La amiga que antes te entendía mejor que nadie ahora se vuelve cruel, distante, irreconocible. Algo se ha instalado entre las dos, y puede que la amistad no sobreviva.

En muchas narrativas clásicas del género, el momento del exorcismo es un enfrentamiento entre la fe y el mal, ya sabéis: agua bendita, un ritual en latín y una cruz bien grande. Pero Hendrix, sin embargo, plantea otra posibilidad porque Abby no tiene poderes especiales:
ni es experta en demonología y ni siquiera es especialmente valiente.
Lo único que tiene es una convicción obstinada: no piensa abandonar a su amiga.
Este cambio de perspectiva es lo que hace que ‘El exorcismo de mi mejor amiga’ resulte tan refrescante dentro del terror contemporáneo. La novela toma una estructura narrativa muy conocida y la reescribe desde la intimidad de la amistad. Recordad: no hay nada más punk que el cuidar de nuestras amigas.
El verdadero poder que permite enfrentar al demonio es el conocimiento profundo que Abby tiene de su amiga: sus recuerdos compartidos, sus bromas privadas, los momentos en los que se han sostenido mutuamente.
Quizás por eso funciona tan bien, porque todas hemos necesitado esa amistad que se convierte en nuestro refugio.
‘El exorcismo de mi mejor amiga’ es divertida, nostálgica y a ratos genuinamente perturbadora. Pero lo que la convierte en una novela memorable no es su demonio: En un género donde tantas veces las chicas son víctimas, Hendrix construye una historia donde la amistad femenina no es un elemento decorativo, sino la fuerza central de la narrativa.
Ficha del libro:
- Título: El exorcismo de mi mejor amiga
- Autor: Grady Hendrix
- Editorial: Minotauro
- Traducción: Joan Josep Mussarra
- Páginas: 352